La crisis de los 30

Por alguna razón, las fiestas decembrinas y el fin de año nos ponen a pensar en dónde estamos parados. Y resulta que tú para los niños eres un adulto y para los mayores eres un niñote. Sigue leyendo, pues estás apunto de conocer la verdad de la famosa “crisis de los 30”.

Navegas por tus redes sociales y ves que tus conocidos tienen vidas muy contrastantes: algunos ya tienen tres hijos, otros están divorciados o van por la segunda vuelta, también están los solteros que viajan por el mundo, el que fundó su propia empresa, otro acaba de decidir qué carrera estudiar (dice que esta vez es la definitiva), una amiga se acaba de comprometer, otro amigo se acaba de casar (y no te invitó), y para el colmo, ves el meme que compartió tu sobrinita y no le entendiste ni en lo más mínimo. El mundo está cambiando mientras tú esperas una pizza para maratonear series con tu roomie. ¡¿Qué está pasando?! Bienvenid@ a la crisis de los 30.

Si está por llegar o ya te llegó el día de cumplir 30

Con frecuencia te sientes abrumado porque piensas que ya deberías tener todo resuelto: el trabajo de tus sueños, comprar una casa o un depa, viajar por el mundo, tener estabilidad económica o al menos saber qué harás el resto de tu vida. Todas las emociones que sientes respecto a tu edad y cambio de hábitos son absolutamente normales.

Hay una de dos: Si eres muy optimista y de los que les está yendo súper bien, puedes sentirte en el punto exacto de la flor de tu juventud. La otra es que de plano sientes que estás a un paso de la vejez. Pero, ¡hey! Al final muchas velas en el pastel son solo eso, velas.

Probablemente tu mente esté inundada de pensamientos del tipo “Yo ya debería haber hecho esto”, “Mark Zuckerberg se hizo millonario a los 22 y yo llevo tres días seguidos comiendo Maruchan” (en ese caso te recomendamos este artículo para aprender a cocinar en YouTube). 

Los comentarios intrusivos de tus familiares son siempre los mismos y no ayudan: “¿Cuándo te casas?“, “ya quiero nietos/sobrinos”, “el tren se te va a ir”, “yo a tu edad ya tenía mi propia casa, un auto y una familia”, “estos millennials de ahora…” entre otros. Parece que les pagan para causarte preocupaciones respecto a tu plan de vida (qué suerte que la Navidad en pandemia será diferente y no tendrás que verles la cara a tus tías incómodas). 

Si piensas constantemente en esos momentos o experiencias que desaprovechaste hace 10 años y te atormentas con la idea de que te faltan muchas casillas por palomear en tu bucketlist de las “cosas que debiste hacer antes de los 30”, te entendemos completamente. La incertidumbre y las presiones de la sociedad son lo que da origen a tu “crisis de los 30”.

Es verdad que nada vuelve a ser como antes

No eres quien eras antes, tampoco tienes los hábitos e intereses de hace 5 o 10 años. Como buen chavorruco —acéptalo, lo eres, aquí te damos 7 señales de que ya eres un chavorruco— tus prioridades han cambiado, y eso está bien. Quizás prefieras quedarte en casa en vez de irte de fiesta, y veas a tus amigos muy felices con sus tres hijos pero tú estás de lo más cómodo con tu mascota y tu roomie. 

Tal vez pierdes cosas en común con personas que quieres mucho pero ya están en otra etapa, comparten historias, anécdotas y un pasado pero su presente es muy diferente, y no tiene nada de malo. También hay nuevas personas en tu vida con intereses afines que comparten tus gustos y hobbies (y si te sientes un lobo solitario sin amigos, voltea a ver a tu roomie, quizás es tu próximo BFF y solo necesitas darte la oportunidad de conocerlo mejor). Todos tenemos nuestra propia historia, y la vida no es una carrera, es una carretera con mucho tráfico. 

Las expectativas vs. la realidad de cumplir 30

Antes de juzgarte, piensa si realmente deseas hacer algo o si lo que estás buscando es cumplir las expectativas sociales que te han impuesto para darle gusto a alguien más o para ser el ideal de éxito inalcanzable que tú solito te impusiste al compararte con otras personas. Por alguna razón, Steve Jobs, Bill Gates, Jeff Bezos y Mark Zuckerberg son los “ideales” más comunes de la generación. 

Sí, sabemos que tu papá a los 30 ya tenía un trabajo estable, que a los 30 tu mamá ya tenía un terreno y casa propia, y probablemente que a los 30 tus papás ya te habían tenido a ti. Probablemente, cuando eras más chico esperabas que tu vida se viera así cuando tú llegaras a los 30.

El hecho de que no seas como ellos a los 30 no te hace un fracaso. Tanto ellos como tus padres o tus abuelos vivieron en una época distinta, donde la situación económica no era tan difícil como ahora.

Es claro que ya no eres un niño, y tu vida es solo tuya. Lo que dirige tu proyecto de vida son tus decisiones, no las expectativas (tuyas o de los demás). Y si aún no te has decidido por el camino que quieres seguir, ¡está bien!

Hay una enorme presión social sobre los millennials y es casi imposible huir de ella porque somos parte de una comunidad. Sin embargo, tu actitud ante esas exigencias es lo que te permitirá seguir el día a día en este planeta que se está yendo al carajo mientras tú disfrutas tu Maruchan.

Te informamos que no existe ninguna línea de meta a los 30 de la que te puedas perder.

¡No te compares!

Deja de torturarte viendo los recuerdos de Facebook, las stories de influencers y las redes de tus conocidos. Compararte con otros no te hará ningún bien, sólo te hará sentir frustrado.

Que tu camino sea diferente al “estándar” no implica que sea un fracaso. Recuerda que cada persona es única y esta es una etapa, tal como en la adolescencia cuando eras emo o fan a morir de Harry Potter o High School Musical.

Todo lo que has vivido y sigues viviendo hasta el ahora, incluso mientras lees estos párrafos, son experiencias que enriquecen este momento de tu vida. Y sí, sobrevivir a una pandemia mundial también cuenta, piensa en todo lo que has aprendido de ti este año. Valora tu aquí y ahora. 

No te quedes atorado en el “qué hubiera pasado” ni en el “equis, somos chavos”. Evoluciona constantemente como Pokémon.

Quiérete mucho tal y como eres, al final eres un adulto independiente y responsable, y con todo y todo has llegado hasta aquí. Manda a la crisis de los 30 a volar y consiéntete: hazte taquito en tu cobija favorita y ponte a maratonear las películas que tienes que ver antes de que termine el 2020, o apapáchate con un spa en casa

¡TE LO MERECES!