Roomies de terror (La saga): #2 El que se come tu comida

Si por las noches escuchas ruidos extraños en la cocina, como si hubiera un roedor andando por la alacena llevándose todo a su madriguera, puede que no estés equivocado y vivas con la clase de roomie que es el terror de tu apetito. No puedes dejar guardado nada en el refrigerador porque le da igual que lo hayas babeado: se lo va a comer y no le importa si era tu único desayuno.

La criatura no le tiene miedo a nada

A estas alturas ya debes haber comprobado que poniendo una etiqueta o nombre a tus cosas y casi casi mandado a poner un sello con numeración en los huevos que compras, no será suficiente. Si tu roomie siente hambre, simplemente tomará lo primero que se le cruce en el camino y no le importa si es o no suyo. 

Marca tu territorio

Tal vez aprovecharte un poco de la pandemia sería lo ideal, puedes hacerte el enfermo y toser sobre la comida que tiene el tupper que acabas de sacar del refri o beber directamente de tu envase de leche. El mensaje es simple: estás marcando tu territorio con gérmenes.

Para su hambre no hay límites

Si ya etiquetaste todo y aún así le da igual tener que comerse las cosas que ya babeaste o dejaste con un cultivo de bacterias, puedes proceder a medidas más serias, como preparar algo a lo que a propósito le pondrás laxante para que aprenda la lección: tu comida no se toca y no se come a menos que te pidan amablemente un poco. Ojo que aquí puedes provocarle una de esas diarreas que lo dejarán sin poner un pie fuera de su cuarto o en el caso contrario podrías ponerle algo que lo deje tapado por varios días.

Estas serias tácticas militares han sido compartidas por roomies en distintos subreddits como medidas desesperadas y recursos finales para detenerlos.

Puedes intentar atraparlo

Y agarrarlo literalmente con las manos en la masa que dejaste guardada para tus tortillas y confrontarlo, en el peor de los casos puede que te arme una escena y si tú eres quien tiene el control del contrato entonces puedes darle un ultimátum para que se busque otro roomie del cual sacar provecho o comenzar a cobrarle cada mes un poco de dinero adicional por todo lo que se come. 

En el mejor de los casos la recomendación es es que tengas tus alimentos que no perecen con tanta facilidad, guardados con un candado en tu propio cuarto, hay alacenas mini que entran perfectamente y en las que podrás tener control total de lo que guardas. Otra de las opciones más viables es también que hagas el esfuerzo de comprarte un frigobar y lo dejes en tu habitación, aunque recuerda siempre cerrar con llave si vas a salir.

Si estas opciones no se ajustan a tu presupuesto, entonces opta por sólo comprar comida para ese mismo día. Olvídate de tus cajas de cereal para una quincena o un mes, compra de esas cajas para niño de kínder, así evitarás tener que estar peleando porque otra vez tu roomie se comió todo y no te dejó ni las migajas.

Si tienes la intuición de que tu roomie no solo se está comiendo todo lo que compras sino que también se pone tu ropa sin permiso puede que estés viviendo con uno de esos roomies indeseables que tendrían de calificación cero estrellas.


Si no sabes cómo elegir a una mejor persona para que sea tu roomie, aquí te decimos qué cualidades debes buscar en alguien para convivir en paz.