Roomies de terror (La saga): #3 El que no lava sus trastes

Típico: a la hora de lavar trastes después de cenar, tu roomie desaparece. Ver sus trastes sucios 1 o 2 días después es el pan de cada día.

Y si te fuiste a tu pueblito y cuando regresaste, el lavadero estaba hasta el tope de tantos platos sucios, no queda la menor duda: estás ante un caso grave del roomie de terror que no quiere lavar trastes.

Sus motivos para no lavar los trastes pueden ser distintos:

Démosle el beneficio de la duda: es posible que tu roomie sea un monstruo horrible que deja sus platos en los que comió mole sin lavar, porque puede que no sepa cómo lavar sus trastes.

Es cierto que saber lavar trastes es tan indispensable como saber lavar un calzón pero no todos saben cómo hacerlo de la manera correcta.

Quizás no sabe cómo quitar la grasa que se queda pegada, el aroma a comida apestosa como el huevo o el pescado, o es probable que esté acostumbrado a que todo lo hagan por él en su casa, incluyendo servirle la comida y recoger sus platos sucios.

Si es el caso, aquí dejamos un tutorial paso a paso y también un video de cómo lavar trastes de manera correcta y eficiente:

Este tutorial para lavar trastes lo hizo una mamá, así que puedes confiar en los tips.

Este roomie de terror deja huellas asquerosas

Sí, te fuiste a tu pueblito y al regresar encontraste el fregadero lleno de platos sucios, pero eso no fue lo espantoso: el roomie de terror tenía tuppers sin lavar con restos de comida que se echaron a perder (y probablemente formaron un ecosistema extraterrestre, o una colonia de pitufos vive ahí entre tantos hongos). Del olor, ni hablar. Dejar las ventanas abiertas por días es de gran ayuda.

Y es que este tipo de roomie de terror no distingue tuppers de platos, sartenes, botes de yogurt con frijoles que tengas en el refri. Si se acaba algo, no se le ocurre lavar trastes ni aunque su vida dependa de ello.  

Como el roomie no suele lavar trastes, hay escasez de platos muy seguido

Esta es una subclase de ese tipo de roomie de terror: muchos no se conforman con dejar los platos sucios y no lavarlos. Hay otros que además los dejan en su cuarto en vez de devolverlos a la cocina. Si entras a su habitación es como ver un museo de todo lo que se ha comido en la semana. Y si a eso le sumas que el roomie no es precisamente muy higiénico, está fatal entrar a ese lugar. Por supuesto, tú eres quien la pasa mal porque terminas comprando desechables. 

Arréglate con tu roomie: puedes citar en su contrato una cláusula en la que le obligues a lavar los platos. Guardar bajo llave tus propios platos y utensilios suena como una medida muy extrema, pero créenos: hay casos. ¡La higiene del departamento es importante! De lo contrario podrían acabar con una plaga de ratas. 


Si quieres descubrir otros tipos de roomies malévolos porque estás a punto de vivir con uno, te dejamos todo lo que debes saber acerca del roomie de terror que se come todo lo que compras o del roomie de terror que te agarra la ropa sin permiso